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El juego se muda al celular: ¿qué pasa con las personas?

Miércoles 09 de Septiembre 2026 / 12:00

Por Julio César Uliassi

2 minutos de lectura

La transformación digital está cambiando la forma de jugar y también el perfil de la industria. Pero detrás del crecimiento del juego online hay una pregunta que merece mayor atención: ¿qué sucede con las personas y los puestos de trabajo vinculados al juego presencial? En esta columna, el Lic. Julio César Uliassi (Consultora J.U.) analiza los desafíos de la reconversión laboral y el rol de la gestión del capital humano en esta transición.

El juego se muda al celular: ¿qué pasa con las personas?

La industria del juego está viviendo una mudanza. Durante décadas, el negocio pasó por la sala física: el casino, el bingo, la máquina, la mesa, y detrás de cada una, una persona. Hoy, buena parte de esa actividad se está moviendo al teléfono. El juego online crece a un ritmo que el presencial no conoció nunca, y esa transformación, que se suele contar en términos de tecnología y facturación, tiene una cara que se menciona mucho menos: la del empleo.

Porque cada vez que una sala reduce su actividad o cierra un sector, hay trabajadores en el medio. Ya se ven, en distintas provincias, discusiones sobre la continuidad laboral cuando cierran salas o áreas de juego tradicional. No es un pronóstico: está pasando. Y conviene mirarlo de frente, porque es un fenómeno que apenas empieza.

Dos maneras de leer el mismo cambio

Frente a esto hay, básicamente, dos actitudes posibles.

La primera es tratar la transición como un problema de costos: se achica lo presencial, sobra personal, se reduce. Es la lectura más simple y la más cortoplacista. Y tiene una trampa: al desprenderse de esa gente, la organización también se desprende de años de conocimiento del negocio, de trato con el cliente, de oficio acumulado. Eso no se recupera con una plataforma.

La segunda es entender la transición como lo que en recursos humanos llamamos un proceso de reconversión. El personal de una sala física no es un obstáculo para el mundo digital: es una base sobre la cual construir. Un cajero, un supervisor, alguien de atención al público, conocen el negocio y conocen al jugador. Muchas de esas competencias son transferibles al entorno online —atención al cliente, gestión de la operación, detección de juego problemático— si alguien se ocupa de formarlas y adaptarlas.

La reconversión no se hace sola

La transformación digital no consiste solamente en incorporar plataformas, datos y nuevas tecnologías. También implica revisar puestos, formar equipos, detectar habilidades transferibles y crear oportunidades de desarrollo.

Ahora bien, seamos claros: reconvertir no es un discurso, es un trabajo. Requiere una decisión de la organización, un plan de formación, y tiempo. No todos los perfiles se reconvierten al mismo puesto, ni todos quieren hacerlo. Pero incluso cuando la reducción es inevitable, hay una diferencia enorme entre gestionarla con anticipación y acompañamiento, o dejarla librada al conflicto.

Acá el rol de la gestión de personas es central. Anticipar qué perfiles van a ser necesarios en la operación que viene. Identificar quiénes, del equipo actual, pueden dar ese salto con la formación adecuada. Y comunicar el proceso con transparencia, porque pocas cosas desgastan tanto a un equipo como la incertidumbre sobre su futuro. La transición se puede hacer bien o se puede hacer mal, y esa diferencia la marca, en gran medida, cómo se gestiona el capital humano.

Una oportunidad, si se la sabe leer

Hay algo más, y tiene que ver con la geografía. En un país federal como la Argentina, el juego presencial es, en muchas provincias, una fuente de empleo genuino y arraigado, sobre todo en el interior. La transición al online no tiene por qué significar el vaciamiento de esos puestos: puede ser la ocasión para desarrollar nuevas funciones, nuevos perfiles, y retener en la región un talento que ya está formado. Pero eso no ocurre por inercia. Ocurre cuando hay una decisión de gestionarlo.

En definitiva, el paso del juego presencial al digital es inevitable, y no se trata de resistirlo. Se trata de decidir qué hacemos con las personas que sostuvieron este negocio durante años. Podemos tratarlas como un costo a recortar, o como un capital a reconvertir. La primera opción es más rápida. La segunda es la que construye un sector más sólido, más humano y, a la larga, más sustentable. La tecnología va a seguir avanzando. La pregunta es si vamos a llevar a la gente con nosotros o la vamos a dejar en el camino.

* Julio César Uliassi es Licenciado en Administración de Recursos Humanos y consultor en relaciones laborales y capital humano en la industria del juego y el entretenimiento. Con más de 20 años de trayectoria en el sector, trabaja cerca de la operación y de las personas que sostienen cada sala, con foco en clima laboral, mandos medios y la transición del juego presencial al online. 

Categorías: Análisis

Tags: Sin Tags

Region: Europa

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